
Hubo un momento concreto donde todo encajó.
No fue en una clase ni en un libro. Fue en medio de una operación compleja — una OPA, con todas las piezas en movimiento al mismo tiempo: reguladores, inversores, consejo, medios, sindicatos, medios de comunicación, grupos de presión, mercados…
Yo conocía las dos caras. La estrategia de negocio y la comunicación. La regulación y el relato. Las posiciones de cada actor y la forma en que cada uno procesaba la información.
Y vi con claridad algo que antes solo intuía: la mayoría de los errores de comunicación en situaciones complejas no son errores de mensaje. Son errores de comprensión. El comunicador no entiende el negocio lo suficiente para anticipar las consecuencias de lo que dice y tampoco entiende la complejidad que existe detrás de cada decisión y de cada actor. El directivo no entiende la comunicación lo suficiente para ver que su decisión estratégica ya es un acto comunicativo antes de que nadie la haya anunciado.
Esa brecha tiene un coste. En reputación, en tiempo, en decisiones que se toman sin la información correcta, en reacciones imprevistas.
Desde entonces trabajo en cerrarla y cree mi propio modelo Comunicatelling – Narrativas en tensión para comunicar desde la complejidad.
Trabajo con organizaciones, instituciones y directivos que se enfrentan a la complejidad, donde la comunicación no puede limitarse a transmitir mensajes porque el problema real es más profundo.
Donde la regulación cambia las reglas del juego y hay que reposicionar antes de que el mercado lo haga por ti. Donde una decisión estratégica tiene consecuencias públicas que nadie ha calculado todavía. Donde la audiencia ya tiene una opinión formada y el margen para cambiarla es pequeño.
En esos momentos la comunicación que funciona no es la que tiene mejores palabras. Es la que conoce el negocio, las dinámicas del sector, las posiciones de cada acto, la regulación y que construye el relato desde ahí.
Eso es lo que traigo. No un equipo de comunicación externo. Un interlocutor que habla los dos idiomas y sabe cuándo cada uno es el que decide y como ensamblarlos.
Empecé desde el lobby, las relaciones institucionales y la regulación, aprendiendo a leer los entornos complejos antes de aprender a comunicarlos. Después asumí responsabilidades directivas ejecutivas en organizaciones donde la comunicación era una función estratégica, no un departamento de apoyo.
He trabajado en sectores donde la complejidad no es la excepción sino la norma: energía, sector financiero, telecomunicaciones, salud, seguros, protección social, políticas públicas y comunicación política.
He gestionado comunicación en lanzamientos de OPAs, crisis regulatorias, procesos de cambio organizacional y campañas donde el resultado era medible al día siguiente.
Y he aprendido que los problemas de comunicación más costosos no ocurren en los momentos de mayor visibilidad. Ocurren antes cuando nadie ha conectado todavía la decisión estratégica con sus consecuencias comunicativas.
Hay personas que conocen la comunicación. Hay personas que conocen el negocio. Yo conozco los dos desde dentro.
Lo técnico y lo académico, primero (pero aplicado).
Economista de formación. Lo que significa que antes de pensar en el relato, en sus narrativas pienso en la lógica en los incentivos, en las consecuencias, en lo que los números dicen antes de que alguien los interprete.
Diplomado en Diplomacia Corporativa: negociación, asuntos públicos, relaciones de poder, gestión de intereses en entornos de alta complejidad.
Dircom, dirección de comunicación y relaciones institucionales como función estratégica integrada en el negocio.
Máster en Comunicación Institucional y Política: comunicación donde las audiencias son múltiples, los intereses son contradictorios y el margen de error es pequeño.
Diplomado en Campañas Electorales: el laboratorio donde la comunicación se mide en tiempo real y los errores no se pueden corregir después.
Coach Ejecutivo y Sistémico. Practitioner en Programación Neurolingüística porque los problemas de comunicación en las organizaciones rara vez son solo técnicos: el elemento humano y las habilidades son fundamentales. Casi siempre tienen una dimensión humana que hay que entender antes de intervenir.
Docente en escuelas de negocio con experiencia en estrategia empresarial, habilidades directivas y emprendimiento, porque enseñar obliga a hacer explícito y formalizar lo que la experiencia tiende a volver instintivo, además de estar próximo a los nuevos modelos de negocio y tecnologías.
Consultoría de comunicación para organizaciones, instituciones y medios de comunicación.
Uno. Uno puntos. La capacidad de conectar lo que parece inconexo: la decisión regulatoria con la estrategia de comunicación, el movimiento del competidor con el relato ante inversores, la dinámica interna del consejo con el mensaje externo, la comunicación política con la comunicación corporativa. Eso no se aprende en un máster. Se aprende aplicándolo y gestionando situaciones donde no conectarlos tiene consecuencias.
Dos. Conozco los negocios y su lógica. No soy un comunicador que necesita que le expliquen cómo funciona el sector. Llego con criterio propio sobre las dinámicas, la regulación y los actores. Eso cambia la velocidad y la profundidad del trabajo desde el primer día. Es más, creo que para comunicar hay que conocer muy bien los negocios.
Tres. Soy todoterreno. Desde la estrategia discursiva hasta la negociación, desde el ghostwriting hasta la relación con medios, desde el deck para inversores hasta la comparecencia ante reguladores. No porque lo haga todo a la vez, sino porque entiendo cómo encaja cada pieza y cuándo cada una es la que decide.
Cuando necesitas más que un consejo y necesitas construir tu Narrativa de influencia, tu mundo narrativo, tu discurso y tu posicionamiento de forma activa. Cuando necesitas diferenciarte, influir, movilizar. Comunicación de verdad, artesanal y personal.
Trabajo directo con organizaciones y con líderes, directivos, dirigentes y emprendedores que tienen que resolver situaciones concretas y construir su comunicación estratégica para que su narrativa construya influencia, relaciones y posición.
Si quieres entender el criterio, el modelo primero. Si has llegado hasta aquí, nos vamos a llevar bien. Ya sabes si esto es para ti.
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Me gusta el reto de la comunicación más expuesta, más directa, más desnuda. Ghostwriting y elaboración de decks, para directivos, directores, dirigentes y emprendedores subversivos, que tienen algo que decir y que sus ideas merecen que se difundan y sean altamente persuasivas.

Entrenador de comunicación
Comunicación que gobierna, que influye, que moviliza.
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